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Duelo migratorio: qué es, cómo afecta y cuando pedir ayuda.

  • 27 jul
  • 3 min de lectura

Emigrar muchas veces viene de la mano de nuevas oportunidades de crecimiento

personal y laboral junto con la posibilidad de construir un futuro mejor. Bien es cierto que, detrás de un cambio de país también existe una realidad emocional que muchas veces pasa desapercibida: el duelo migratorio. Adaptarse a una nueva cultura no pasa

únicamente por aprender un idioma diferente o encontrar un trabajo. Supone despedirse, al menos temporalmente, de personas, lugares y tradiciones que forman parte de nuestra identidad.

A lo largo de este artículo hablaremos de los principales síntomas, de cómo puede afectar a nuestro bienestar psicológico y cuándo es recomendable buscar ayuda profesional.


¿Qué es el duelo migratorio?

El duelo migratorio es el proceso psicológico y emocional que experimenta una persona al abandonar su país de origen al establecerse en otro. Normalmente la palabra duelo la

asociamos a la pérdida de un ser querido, pero realmente cualquier cambio importante

que suponga una pérdida puede generar un proceso de duelo.


Al emigrar, las pérdidas pueden extenderse a múltiples áreas de la vida de la persona:


Migration grief

- Familia y amigos.

- Cultura, tradiciones y costumbres.

- Sentimiento de pertenencia.

- Pérdida de identidad

- Idiomas y formas de comunicación.

- Contacto con lugares significativos.

- Trabajo y estatus profesional y social.


¡Incluso podemos incluir la gastronomía!

Lo particular del duelo migratorio es que muchas de estas pérdidas no son definitivas.

Las personas siguen existiendo, el país continúa ahí y es posible regresar o mantener el

contacto. Sin embargo, la distancia y los cambios hacen que la experiencia emocional sea compleja.


¿Por qué emigrar puede generar tanto impacto emocional?

Mudarse a otro país implica enfrentarse a numerosos cambios de forma simultánea. La

persona debe adaptarse a un nuevo entorno mientras resuelve cuestiones prácticas como la vivienda, el empleo, la documentación o el idioma.

Al mismo tiempo, desaparecen muchas de las referencias que proporcionaban seguridad en la vida cotidiana. Acciones tan sencillas como hacer la compra, acudir al médico o relacionarse socialmente pueden convertirse en situaciones estresantes durante los primeros meses.


Esta acumulación de cambios supone una importante carga emocional y psicológica,

incluso cuando la decisión de emigrar ha sido voluntaria.


Poniendo especial énfasis en algunos de estos cambios y pérdidas están:

- La pérdida de los vínculos afectivos:

A pesar de que en el momento que vivimos existen múltiples herramientas para mantener el contacto con estos, la distancia física inevitablemente modifica estas relaciones. El no poder estar y compartir momentos importantes, celebraciones y momentos difíciles

pueden generar sensación de aislamiento.


- La pérdida del sentido de pertenencia:

Durante un tiempo es posible sentir que no se pertenece completamente a ningún lugar.

El país de origen continúa siendo importante, pero ya no es el escenario de la vida

cotidiana. Al mismo tiempo, el nuevo país todavía resulta desconocido y cuesta sentirse

integrado.


- La pérdida de identidad:

Muchas personas sienten que dejan de ser quienes eran en su país de origen. Es habitual

experimentar una disminución de la autoestima cuando no se domina el idioma, no se

encuentra un empleo acorde con la formación o incluso se pierde el reconocimiento social que anteriormente se tenía.


Síntomas del duelo migratorio y cuándo se pueden convertir en un problema.

Therapy for expats

A pesar de que cada persona y cada situación es distinta, es cierto que existen síntomas

que son frecuentes. Yendo directamente a la la parte emocional muchas veces podemos

sentir una tristeza y soledad intensa, a la par que nostalgia y sentimiento de culpa

persistente por haber dejado atrás a nuestros seres queridos.

Todos estas emociones y vivencias descritas son totalmente esperables a la hora de

emigrar. Sin embargo, cuando se prolongan en el tiempo o interfieren de manera notable

en la vida diaria, puede ser conveniente pedir ayuda.


Estas son algunas de las señales que nos indican que deberíamos pedir ayuda:

- Ansiedad intensa.

- Ataques de pánico.

- Estado de ánimo deprimido durante semanas o incluso meses.

- Alteraciones en el sueño.

- Pérdida de apetito.

- Aislamiento social.


El duelo migratorio no es una enfermedad, sino un mero proceso de adaptación y el

vivirlo en soledad puede hacerlo más complicado. Por ello pedir ayuda no significa no

tener la capacidad de adaptarse, sino poder tener a tu disposición un espacio seguro en el que poder entender y poner palabras a lo que se está viviendo. Además de ayudar a

desarrollar diferentes estrategias y herramientas para a afrontar este proceso de una

forma más saludable.


Si estás atravesando un proceso migratorio y sientes que necesitas acompañamiento

psicológico, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, estaremos encantados de

acompañarte ofreciéndote un espacio seguro y respetuoso con el momento que estás

viviendo.

 
 
 

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